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Ruta costa oeste por Estados Unidos con eMedePetra

¡Hooooooola!

Mi ruta por la costa oeste de los Estados Unidos de América era un sueño para mi y como algunos sabéis, pude hacerla a finales del verano pasado… 22 días, más de 5000 kilómetros, 5 estados diferentes, dos grandes ciudades y mucha mucha naturaleza…

Aunque esto no es un blog de viajes,(que no me importaría, jeje), me gustaría compartir con vosotros las bonitas fotos que hicimos de nuestros productos y aprovecho para contaros nuestra ruta y enseñaros las mejores fotos del viaje con algunos consejos, por si tenéis pensado hacer un Road trip por Estados Unidos.

¡Vamos a las Ámericasssss!

Nuestro recorrido fue: Los Ángeles-Las Vegas-Gran Cañón del Colorado-Monument Valley-Antelope Canyon-Yelowstone-Yosemite-San Francisco-Big Sur-Los Ángeles.

Tal y como llegamos, recogimos el coche en el aeropuerto y dimos una vuelta por la zona para acostumbrarnos al coche sin marchas, nunca habíamos cogido un coche así y se nos iba las manos a las marchas todo el rato, jejeje, la costumbre…
Nos quedábamos en una casa en Burbank, por AirBnB, con una pareja encantadora aunque estuvimos muy poco con ellos. La verdad es que lo flipamos en Los Angeles, es que todo es “a tope América”, jajaja, mi chico y yo somos muy cinéfilos y crecimos con Hollywood, así que todo el rato flipábamos con cualquier esquina, cartel, coche…
En los Ángeles conocimos bien la ciudad al recorrerla en coche, tanto para visitar los sitios turísticos, como para  buscar localizaciones de películas, como “Grease” y “Back to the future” , así descubrimos sus barrios mas normales, zonas con naves llenas de estudios de cine y cómo no, sus super urbanizaciones como Beverly Hills y sus atascos…

Como os decía antes, aprovechamos el viaje a Los Ángeles para visitar algunas localizaciones de películas, me quedé con las ganas de dedicar al menos un día entero para esto, porque dejé en el tintero mil localizaciones a las que no pude ir… 🙁 Pero bueno, esta sí que no podía perdérmela por nada del mundo, la casa de Marty McFly de Regreso al Futuro, mi película favorita, estaba súuuuper emocionada!

 

Nos dimos una vuelta por el Paseo de la fama, Amoeba, una impresionante tienda de música donde nos llevamos varias horas, la señal de Hollywood, el rollazo por las calles… es que todo es una película:

 

Nos hicimos famosas en Hollywood con nuestro anillo de maquinaria de reloj:

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¿Reconocéis este lugar? vestidos de vuelo, mucha gomina, una carrera de coches….

Siiiii, es una localización de la película Grease, cuando hacen la carrera de coches ¿recuerdas? pero ¡malas noticias!, lo están derruyendo… no pudimos bajar pero bueno, al menos ,lo pudimos flipar un poco desde arriba…Es que allí estuvieron Olivia y Travoltaaaaaaa!!!!! 🙂

 

Tras unos días en la ciudad, comenzamos la parte del viaje que mas ganas teníamos, ¡naturalezaaaaaaaa! pusimos rumbo al Gran Cañón, pero al estar lejos, hicimos noche en Las Vegas, es una locura lo bestia que puede llegar a ser el ser humano…unas moneditas en la tragaperras, algún espectáculo ocasional al mas puro estilo americano y poco más que contar 🙂

El camino hacía el gran Cañon me encantó, te alejas de la ciudad hacia la nada mas bonita que nunca ví… hicimos un tramo de la Ruta 66, con sus carreteras interminables y el desierto como acompañante… es una sensación increíble ir por esas carreteras, con los convoys largísimos de los trenes, algún coche antiguo abandonado, las señales de la ruta y de Arizona… hicimos una parada muy curiosa en una tienda museo de la Ruta 66, Hackberry. El dueño era simpatiquísimo, nos habló algo de español y lo flipamos con los recuerdos que guarda de cuando esa ruta era la mas importante del país.

 

Hicimos noche en un pueblo llamado Ash Fork, en un hotel típico de carretera, super auténtico, en medio de la nada y muy barato…queríamos llegar pronto al día siguiente al Gran Cañón y fue la mejor opción.
¿Qué deciros del Gran Cañón? Es impresionante, enorme, emocionante… nos recorrimos todos los miradores y no teníamos palabras para describirlo… una pena fue que nos quedamos con las ganas de sobrevolarlo en helicóptero, pero se nos iba de presupuesto…o hacer alguna ruta, pero estábamos solo un día y no nos dio para tanto. Aún así nos fuimos con la sensación de conocerlo, de haberlo vivido, hicimos las paradas con tranquilidad, comentando los colores, el río que se veía a veces, sacando miles de fotos… Disfrutando como nunca.

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Esa noche decidimos dormir en el parque en una cabaña para poder ver el amanecer al día siguiente ¡mereció mucho la pena!

Con sueño, nos metimos un desayuno americano y volvimos a la carretera para nuestro próximo destino, Monument Valley, ¡emoción total!
Aproveché para sacar algunas fotos de los últimos productos de eMedePetra, como el choker vaca que me hice especialmente para la ocasión y de productos antiguos que venían como anillo al dedo, como el collar bala lágrima 🙂

Ese día llegamos después de comer y tuvimos un par de horas para ver esa maravilla antes de que cerraran, luego nos quedamos a ver atardecer en el mirador mientras tomábamos una cerveza sin alcohol… si, es así, en las reservas indias está prohibido el alcohol.

 

Pusera de tornillos, anillo y pulsera de reloj y el atardecer en Monument Valley:

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Ese día nuestro hotel estaba muy cerca, a unos 15 minutos, en medio de aquellas tierras desérticas, flipante… se llamaba Mexican Hat, muy agradable y con una terraza con una barbacoa balancín que estaba riquísima.
Al día siguiente volvimos a Monument Valley para hacer el recorrido completo, unas 2 horas en coche por caminos muy muy deteriorados. Nosotros tardamos un poco más, pues nos tomamos nuestro tiempo y porque yo no me quería ir de allí ni muerta 🙂

Y estas son las fotazas de ese día:

Este es el punto donde dejó de correr Forrest Gump (frikiiiii)

 

Collar choker “John Wayne” y collar “Bala perdía”

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Mis inseparables: collar bala, pulsera reloj y sombrero de Alicia Bleye:

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Con muuuuuuucha pena, nos fuimos de Monument Valley hacia Page, para visitar ese día Horseshoe Bend, en esas tierras, la naturaleza me alucina…

Tras el precioso atardecer, acabamos nuestro día con una Blue Moon fresquita, estoy enganchada a esta cerveza y allí la encontrábamos a menudo 🙂 y ¡a dormir a las 21h como bebés!
Al día siguiente teníamos una excursión muy esperada, el Antelope Canyon, un cañon de ranura formado por las corrientes de agua durante años y años y que nuevamente te deja sin aliento al verlo.
Es una pena no poder visitarlo por tu cuenta, ya que la excursión no está mal, pero es muy estresante y es una pena ver lo mal gestionado que está. Muchísimos grupos visitándolo a la vez, un grupo va y otro vuelve por el mismo camino…no, no es agradable, pero es tan bonito, tan mágico, que hay que ir si o si. Eso sí, os aconsejo tomaros vuestro tiempo y no seguir las prisas del guía 😉

Y ya se acababa nuestro recorrido desértico :-(. Me hubiera gustado conocer más esta zona, me quedé sin visitar muuuuuchos sitios super interesantes: Glen Canyon, Marble Canyon, Bryce Canyon, Joshua Tree National Park… peeeero habíamos decidido subir hasta Wyoming para conocer otra zona y visitar Yelowstone, sí, el del oso Yogi, aunque de Yogi no había nada por allí.

Sin haber visto estos parques nacionales, os recomiendo 100% planear el viaje para verlos… yo tendré que volver, jejejeje.
No me arrepiento de nuestro recorrido, pues el cambio de Arizona y Utah a Wyoming es muuuuuy interesante, 11 horas de viaje que hicimos con ganas y con un paisaje, pueblos, gentes…que iba transformándose poco a poco. El tiempo cambió a mas fresco,veíamos caballos y ganado por todas partes, ranchos, vaqueros cabalgando bajo el sol (juro que los vi), muchos cuernos como decoración de los pueblos…esos bares con estética cincuentera de sofás rojos, agua con pajita y platos combinados…Nuestro destino era Jackson Hole, conoceríamos el parque Teton Village y Yelowstone.
El pueblo era el típico lugar donde se va a esquiar cuando es la temporada, era Septiembre, así que no había mucha gente, dormimos en un hostel de madera precioso y muy completo, cocina y lavandería comunitaria, salón con juegos y billar y lo mejor: té, café (bueno “café”, era aguachirri) gratis todo el día, me puse de té de jengibre con limón hasta arriba, es lo mejor para el frío, ¡y hacía mucho!

Tetón Village es un parque tranquilo, acogedor, hermoso, con lagos y montañas, una jornada súper agradable. ¿Lo que mas me gustó? Las cabinas metálicas que había antes de las rutas de senderismo para dejar tu comida a salvo de los osos, mejor no llevarla encima :-). Vendían hasta spray pimienta contra ataque de osos… yo no me adentré tanto como para encontrarme ninguno tan cerca, aunque si los vimos de lejos.

Los alrededores del pueblo y del parque era brutal, manadas de bisontes, un pueblo abandonado y con las casas casi intactas, un antiguo asentamientos de Amish del oeste. Y el lago y montañas nevadas…

Al día siguiente visitamos Yelowstone que ya era otro rollo, un lugar raro, bonito y tétrico, da la sensación de que no deberíamos estar allí, no sé, todo burbujea y huele a azufre por los miles de géiseres que tiene. Me flipó que los bisontes pastaban en medio de todo ello tranquilamente, me encantó la sensación de…. no sé, tranquilidad, magia, de estar en otro planeta…
Era un paisaje bello e inquietante a la vez:

 

 

En este tramo del viaje nos volvió a faltar tiempo. En un día completo solo pudimos ver una parte del parque, recuerdo esas hileras de árboles desnudos, vapor por todos lados, géiseres, el lago enorme, el frío y la sorpresa de encontrarte con un oso, un búfalo, un reno… ya nos hubiera gustado conocer mas Yelowstone y toda aquella zona, pero teníamos que continuar nuestro viaje, California nos esperaba de nuevo, pero aún teníamos que recorrer otro tramo hacia Nevada, pasamos por Reno, y dormimos en Carson City. Llegamos de noche, solo pudimos dar un paseo por la calle principal y cenar una sopa de coco exquisita.

Nuestro próximo parque nacional fue Yosemite, el primer día teníamos pensado visitar Mariposa para ver las secuoyas, peeeeeero ¡estaba cerrado por mantenimiento! No se, no se me ocurrió verificar que estaría abierto cuando planeamos el viaje, menos mal que unos días antes entré en la página web para ver horarios y tal y lo ví, CERRADO 🙁 .
Yo conocí Mariposa en un viaje familiar unos años antes, fue impresionante, todos los árboles eran secuoyas enormes y milenarias, un parque mágico que te atrapa. Allí se grabó una escena de La Guerra de las Galaxias, una persecución con naves… Pero bueno, me puse a investigar corriendo y descubrí otro parque en el que también había secuoyas, no eran tan impresionantes como las de Mariposa, pero al menos mi chico pudo conocerlas, son árboles increíbles.

 

Esta es la base de una Secuoya, flipante:

 

Pentientes agujas de coser (pronto disponibles en la web)

Tras un día super tranquilo y plácido, nos fuimos hacia el hostel en Mariposa; el viaje fue por la montaña, al atardecer, pasé un pelin de miedo la verdad, pero a la vez estaba maravillada con las vistas y los colores. El pueblito era muy acogedor, y el hostel era lo más, nos pegamos una cena homenaje que estaba exquisita y a dormir pronto que al día siguiente visitábamos Yosemite.

Llegamos al parque temprano y lo primero que ves ya puesss, ¡buah! El Gran Capitán y Half Dome.

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Ese día fue nuestra despedida de los parques nacionales y estatales de Estados Unidos, en nuestro último paseo por Yosemite estuvimos charlando sobre la manera en que los americanos tratan a la naturaleza de su país, vimos muchas diferencias con España, no sabemos realmente si mejor o peor, cada gestión tiene sus pros y contras.
Aquí por ejemplo, no se paga por visitar los parques, y están prácticamente sin servicios para un visitante menos intrépido para estas excursiones. En Estados Unidos hay que pagar, sí, pero sus parques están adecuados para todos los públicos, acceso con silla de ruedas y servicios, eso sí con una mínima repercusión al ambiente y puesto con bastante discreción y gusto.
No sé, lo dejo ahí.
También dejamos allí Yosemite y nos pusimos en camino para conocer San Francisco, teníamos grandes planes que hacer en esa ciudad y aunque nos apenaba dejar atrás dos semanas de naturaleza, estábamos emocionados por lo que nos esperaba.

Nos quedamos en case de Ponge, un hombre amabilísimo y cuidador que nos hizo los días en la ciudad más fáciles y eficaces con sus consejos. Allí nos movimos en transporte público, usar el coche era casi siempre pagando y andar por esas cuestas durante todo el día nos iba a matar, así que, aunque en transporte se tardaba lo mismo que andando (no sabemos por qué), lo usamos todos los días.
El primer día conocimos toda la zona del puente y la playa hasta el Pier 39. Nos pegamos una caminata de mas de 2 horas, íbamos a nuestro ritmo, sí, pero era bastante distancia.

Collar maquinaria de reloj: 

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Tras una sabrosa y esperada comilona en Crab House en el Pier 39, cogimos el barco y fuimos a Alcatraz… brutal, muy recomendable.

En Alcatraz parece como si el tiempo se hubiera detenido, allí, en una enorme roca en medio del mar, con San Francisco a 7 km y envolviéndote la niebla. Cuando llegas, recorres un pequeño pueblo, había algunas casas, pues algunos trabajadores de la prisión habían vivido allí, y algunos locales intactos, aunque solo se veían desde fuera.
Cuando entras en la cárcel te dan una audio guía en tu idioma con un recorrido completo de la prisión, incluso con recreaciones con actores sobre historias que pasaron en la cárcel. Por ello y porque el lugar así lo requería, todo el mundo andaba en silencio, comentado a lo bajo, y viviendo y conociendo cada lugar que veía.

 

Tras la experiencia carcelaria, cenamos en el mismo Pier una sopa de almejas que te la ponen en un bollo de pan sin miga, redondo y que estaba riquísima… y a casa a descansar.
El día siguiente conocimos el Ayuntamiento, era curioso que en cada esquina había un grupito de personas, asiáticas casi siempre, casándose, ellas de novia, ellos de esmoquin y un pequeño grupo de amigos y familiares 🙂

Visitamos las Painted Ladies y la zona de High Street con todo su rollo, ya un pelín decadente para mi gusto, pero con una arquitectura preciosa y ¡miles de tiendas con tesoros vintage!

 

Y esa noche teníamos planazo, nos fuimos de concierto a la mítica sala Filmore, sonido brutal y con lámparas de lágrimas preciosas ;-). El grupo era uno por el que nos había dado fuerte unos meses antes, y cuando vimos que tocaban allí, no nos lo pensamos dos veces. Se llaman “King Gizzard and The Lizard Wizard” y os lo recomiendo muy mucho, están muy locos, dijeron que en 2017 sacarían 5 discos y ¡los flipados lo han hecho! El último lo sacaron el 31 de Diciembre, jajajaja. Bueno, que estábamos en 3 fila así y a los 30 segundos de concierto nos tuvimos que mover hacía atrás, unos bailes…unos empujones… pero lo disfrutamos igual mas lejos y sin lesionarme…

El día siguiente era Nuestro último día en San Francisco y lo comenzamos bien temprano en Twin Peaks, una urbanización sobre un monte que tiene unas vistas magníficas de la ciudad. Por desgracia unos días antes se declaró un incendio en el norte de California y el humo y las cenizas llegaban a la ciudad, se sentía a la gente preocupada y muchas de ellas llevaban mascarillas. Sumándose esto a la niebla típica de la ciudad, llegó un momento que casi no se veía nada, por suerte llegamos a tiempo y pudimos disfrutarlo durante un rato.

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Comimos en el centro, visitamos el barrio chino y nos fuimos corriendo a nuestro súper plan para la tarde noche, partido de baloncesto en el Oracle Arena, que estaba en la vecina Oakland, entre los Golden State Warriors y Sacramento Kings, nosotros íbamos con los Golden, el equipo local y encima ganaron 🙂

Amaneció la cuarta mañana y nos despedimos de nuestra casa, que era una monada, nos quedaba un fin de semana de acantilados, playas, piers con atracciones y el rollo de la costa californiana.

Pero, por segunda y última vez, nos llevamos un chasco inesperado, nuestro plan por el Big Sur, toda la costa y sus acantilados y pueblos costeros, no iba a ser posible 🙁
Por motivos del temporal de los últimos meses, habían tenido que cortar muchos tramos y eso implicaba que algunas zonas que queríamos visitar estaban cerradas y otras que para llegar a ellas y continuar tu camino, tenías que desandar lo andando y hacerlo de nuevo por autopista hasta el siguiente destino. Un rollo, vamos. Así que la carretera estaba mas atascada que de costumbre, fin de semana… Lo ajustamos todo y aunque no fue tan guay como pudo haber sido, lo pasamos bien y descubrimos un poco el espíritu playero californiano en Santa Cruz, Morro Bay, Santa Bárbara, Santa Mónica, Venice Beach…

 

Y cerramos el círculo volviendo a Los Ángeles, hacer noche en un hostal y nos levantamos nuestro último día de viaje con el último súper plan: visitar la Wagner Studios

 

Me encantaaa la serie Friends, y allí fue donde se rodó, a pesar de que la serie transcurría en Nueva York, pude pasear por los exteriores que se usaron para la serie y mil películas y series mas… Especialmente simpático fue cuando la guía nos señaló una esquina que salía en un capítulo de las primeras temporadas de la serie, cuando Mónica y Rachel se acercan al rodaje de una película en la que salía Van Damn y Rachel se acerca para hablar con él y conseguirle una cita a Mónica, mientras esta se asoma desde la esquina, ¿lo recordáis? Pues pude hacerme una foto parecida 🙂 y ahora, que vuelven a poner Friends a todas horas, me topé un día con ese capítulo y pude hacerle una foto a la escena en cuestión, jajajajaja

 

También pude visitar el escenario que se usó para rodar las escenas en el Bar Central Perk, mucho más pequeño de como se ve en pantalla, es genial descubrir las triquiñuelas del cine.

 

 

Visitamos muchas más cosas en la Wagner Studios, pero no quiero alargar mas este post

Me ha encantado escribir sobre ello y recordarlo, ojalá tuviera tiempo para contaros mejor sobre la ruta, decisiones, consejos… pero ¡demasiadas cosas!

Si queréis preguntarnos por el viaje solo tenéis que comentarnos y os responderé y aconsejaré encantada.

Tenéis el enlace directo a la tienda en las fotos en las que aparecen nuestros productos, espero os guste nuestra elección de complementos para el viaje.

Y aquí os dejo el mini vídeo que hice del viaje, con música de mis queridos Commonplaces:

 

Nada más, ¡besos y sonrisas!

 

 

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